sábado, 31 de mayo de 2014

INFECCIONES RESPIRATORIAS AGUDAS



PREVENCIÓN Y ATENCIÓN

  
Son causadas, en su mayor parte, por un virus. El mecanismo de diseminación es el contacto directo con personas enfermas. Duran menos de 15 días y, por lo general, son autolimitadas.

El cuadro clínico se caracteriza por la presencia de tos, obstrucción o secreción nasal, dolor o enrojecimiento de garganta, ronquera, dolor o secreción de oído o dificultad para respirar.
  
La complicación más importante de las infecciones respiratorias agudas es la neumonía, por lo que en la atención de los niños en el hogar es importante el reconocimiento de esta complicación, la que debe ser atendida urgentemente en los servicios de salud, ya que la vida del niño podría estar en peligro si no se le trata oportunamente.
  
Los signos de alarma que la madre debe identificar en un niño con IRA e indican que el niño puede tener neumonía, son:
  
  • Respiración rápida.
  • Dificultad respiratoria (tiraje).
  • Dificultad para beber o amamantarse.
  
Ante la presencia de cualquiera de estos signos, el niño debe ser llevado urgentemente a la unidad de salud más cercana. Otros datos, que también obligan a que la madre solicite atención médica, son:
  
  • Más de tres días con fiebre.
  • Pus en las amígdalas.
  • Pus o dolor en el oído.
  • Fiebre o hipotermia, en el niño menor de dos meses.
  
Componentes de la Atención en el hogar
  
Hidratación

Incrementar la ingesta de líquidos. Si el niño toma leche materna ofrecer el pecho con más frecuencia. Utilizar remedios sencillos y seguros para la tos: miel con limón, té de bugambilia o de gordolobo, como agua de día.
  
Aspiración de secreciones

Mantener permeables las fosas nasales mediante la aplicación de gotas de suero fisiológico o agua con sal, o bien introducir una mecha de tela o gasa, o una perilla de aspiración para limpiar la nariz.

Alimentación
Mantener la habitual (si hay falta de apetito dar los alimentos en pequeñas fracciones, más veces al día). Ofrecer una toma extra de alimentos, durante la convalescencia.
  
Continuar la lactancia materna.
  
Otros

  • Evitar enfriamientos.
  • No arropar demasiado al niño.
  • Si tiene fiebre, se puede controlar mediante el baño con agua tibia y si además presenta malestar general, se puede administrar Acetaminofén a dosis de dos gotas por cada kilo de peso cada seis a ocho horas.
  • No darle jarabes, antigripales, antibióticos u otros medicamentos no prescritos por el médico.
  
Errores frecuentes de la atención en el hogar
  
  • Administración insuficiente de líquidos.
  • Uso de jarabes para la tos. Todos ellos interfieren con los mecanismos
  • de defensa naturales, no son útiles y pueden ser tóxicos.
  • Uso de antibióticos y antipiréticos no prescritos por el médico.
  • Uso de supositorios para controlar la fiebre.
  • No identificar los signos de alarma.
  • No acudir oportunamente al médico ante la presencia de signos de
  • alarma o de otros, como:
  • Más de tres días con fiebre.
  • Pus o dolor en el oído.
  • Pus en las amígdalas.
  • Fiebre o hipotermia, en el niño menor de dos meses.

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