INVESTIGACIÓN | Macroestudio
Dieta mediterránea con aceite de
oliva o frutos secos: el mejor aliado cardiovascular
El aceite
de oliva es uno de los elementos de la dieta mediterránea. | El Mundo
- Un estudio español aporta la
mayor evidencia científica de sus beneficios
- Se ha analizado, durante
cinco años, a 7.500 personas con diferentes dietas
- Las personas que toman
aceite de oliva tienen un riesgo de ictus un 30% menor
- Los beneficios similares se
han observado con la ingesta de frutos secos
- La base alimenticia de todos
los participantes era la dieta mediterránea
Cristina
G. Lucio | Ángeles López | Madrid
Actualizado
lunes 25/02/2013 12:10 horas
Este
trabajo, en el que han participado 17 grupos de investigación del Centro de
Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición
(CIBERobn), aporta una prueba clara de la protección cardiaca que confiere este
tipo de ingredientes, por otra parte tan habituales en nuestro país. Según sus
datos, publicados en la revista 'The
New England Journal of Medicine', la dieta mediterránea, acompañada de aceite de oliva virgen
extra o frutos secos, reduce la incidencia de
problemas graves cardiovasculares -como los ictus o los infartos- en un 30%.
La
investigación ha realizado un seguimiento a casi 7.500 participantes de
distintas regiones de España durante una media de cinco años. Cuando comenzó el
análisis, allá por el año 2003, ninguno de estos pacientes presentaba un
problema cardiovascular, sin embargo, todos ellos tenían altas probabilidades
de desarrollarlo en el futuro ya que padecían problemas como la diabetes
o presentaban al menos tres de los factores de riesgo clásico: tabaquismo, hipertensión u obesidad.
De forma
aleatoria, cada una de estas personas fue incluida en uno de los tres grupos
que los investigadores querían analizar. Así, el primero de ellos estaba
diseñado para seguir una dieta mediterránea suplementada con aceite de oliva
virgen extra (50 mililitros diarios); en el segundo se indicaba añadir frutos
secos (30 gramos al día de nueces, avellanas y almendras) al mismo patrón
general y, por último, en el tercero, considerado el grupo de control, los
pacientes debían reducir la ingesta de grasas. En ningún caso se impuso a los
participantes una restricción calórica. Sí hubo, en cambio, un apoyo y
seguimiento del cumplimiento de la dieta por parte de dietistas.
Tras casi
cinco años de seguimiento, los investigadores, comprobaron en primer lugar que,
efectivamente, los miembros de los grupos con dieta mediterránea habían
incrementado significativamente su consumo de semanal de pescado y legumbres,
dos de los alimentos característicos del patrón. También era abundante la
ingesta de aceite y frutos secos en cada grupo indicado.
Después,
al analizar su estado de salud, los investigadores también comprobaron las
consecuencias de este consumo. Según sus datos, entre estos participantes la
incidencia de problemas graves, como ictus o infartos, era significativamente
menor que entre quienes simplemente habían controlado su ingesta de grasas.
De hecho, y debido a los buenos resultados, los investigadores pararon el
estudio antes de la fecha prevista para que los participantes del tercer grupo
pudieran beneficiarse de las excelencias de la dieta mediterránea suplementada
con aceite de oliva o frutos secos.
El valor del aceite y las nueces
"Nuestros
datos apoyan los beneficios de la dieta mediterránea para la reducción del
riesgo cardiovascular", señalan los investigadores en la revista médica.
"Estos datos podrían explicar, al menos en parte, la menor mortalidad
cardiovascular que se da en los países mediterráneos en comparación con los
países nórdicos o los Estados Unidos", añaden.
Pero, ¿en
qué medida estos beneficios se deben al efecto del aceite y los frutos secos
más que a la dieta mediterránea? Miguel A. Martínez-Gonzalez, del departamento
de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Navarra y
codirector del estudio Predimed, no cree que los resultados se deban
interpretarse exclusivamente en términos de alimentos singulares. "No fue
éste el contenido de la intervención, sino que se hizo algo más amplio: cambiar
el patrón dietético global. Hoy día se piensa que el cambio de un sólo alimento
no puede aportar un gran beneficio a la salud. Lo realista es asumir que tal
beneficio solo puede derivarse de un cambio de todo el patrón dietético.
Desde luego, sí que puede asumirse, con mejor evidencia que para muchos otros
alimentos, que el aceite de oliva virgen y las nueces son protectores frente a
la enfermedad cardiovascular, porque en ellos dos es donde conseguimos mayores
diferencias".
Por otro
lado, Emilio Ros, del departamento de Endocrinología y Nutrición del Hospital
Clínic y uno de los investigadores de este estudio, otro valor importante de
este trabajo es que es posible cambiar las pautas dietéticas de una población.
"Los participantes cuando empezaron el estudio tenían una edad media de 60
años y, con los datos analizados, hemos comprobado que sí introdujeron mejoras
en su alimentación, como el suplemento con frutos secos, la mayor ingesta de
legumbres o de pescado. Esto demuestra que nunca es demasiado tarde".
Además,
el impacto sobre la mortalidad puede ser importante. Según el estudio, por cada
313 personas que cumplían las recomendaciones dietéticas se evitaba un evento
cardiovascular, "esto traducido a la población en esta franja de edad,
entre los 60 y los 80 años, con problemas similares a los de los participantes,
pensamos que se podrían evitar 10.240 problemas cardiovasculares entre la
población española", señala Estefanía Toledo, investigadora de la
Universidad de Navarra y también una de las autoras de este estudio.
Una buena investigación
Para José
M.ª Ordovás, director del laboratorio de Nutrición y Genómica del USDA-Human
Nutrition Research Center on Aging de la Universidad de Tufts (EEUU), profesor
de Nutrición y Genética, director científico del Instituto Madrileño de
Estudios Avanzados en Alimentación (IMDEA), "este es el primer trabajo
que utiliza dieta mediterránea 'de verdad' en el estudio de prevención de
enfermedades cardiovasculares y los resultados han sido positivos y
convincentes (esperamos) para aquellos que puedan poner en duda las ventajas de
la nutrición y, sobre todo, del uso de las dietas tradicionales como este es el
caso".
"Este
estudio tiene una solidez científica muy alta y pocas veces alcanzada por
investigaciones nutricionales previas en países con una mayor 'tradición'
científica y con una dedicación económica a la investigación muchísima más alta
que el nuestro. Lo cual viene a demostrar la calidad y dedicación de nuestros
científicos que han podido llevar a cabo este hito científico supliendo
recursos económicos con dedicación, entusiasmo e inteligencia ya que en otros
países hubiera sido imposible llevar a cabo esta investigación con los medios
que estos investigadores tenían. También ha demostrado los beneficios de
trabajar en equipo. Pero, lo que es esencial es que estos resultados, este
esfuerzo, redunden en beneficio de la salud, de la economía y del prestigio. Que
esto sirva para resucitar entre la población general, pero sobre todo entre
nuestros jóvenes, la dieta mediterránea".
En cuanto
a las líneas futuras de investigación, este experto señala que ya hay estudios
muy avanzados, como el CORDIOPREV, que evalúa los beneficios de la dieta
mediterránea en prevención secundaria, es decir, en pacientes que ya han tenido
un problema cardiovascular. Por otro lado, Ordovás indica que "también
sería interesante abordar el problema de la prevención primaria en la población
general estudiando, sobre todo, no la enfermedad como punto final sino
precisamente la ausencia de la misma, es decir, cómo el uso de la dieta
mediterránea no sólo salva vidas sino que también salva euros en términos de
costo sanitario".
No
obstante, tal y como ha indicado Ramón Estruch, que ha coordinado el estudio
Predimed desde el Hospital Clínic de Barcelona, los datos recogidos en este
estudio servirán para conseguir nuevos análisis en los próximos años que
servirán para conocer cómo se alimentan los españoles y cómo les afecta en su
salud.